Después de más de un año volvía a ponerme un dorsal de BTT.
Llegaba con un buen momento de forma pero algo falto de confianza por las molestias lumbares que llevo arrastrando unas semanas y pocas horas encima de la BTT. Pero allí estaba en meta, dispuesto a salir y dar lo mejor de mí, como siempre.
Primeros 4 kilómetros bastante sencillos y rodadores, lo que permitió separar un poco el grupo hasta que en el primer kilómetro de subida nos encontramos con un pequeña trialera de subida donde tenemos que acabar poniendo pie al suelo por embotellamiento. Lástima de este tramo tan temprano que hace que el ritmo de carrera se pare.
A partir de ahí unos kilómetros bastante rápidos encadenando largas subidas con pequeñas bajadas. Incluso un voluntario me dijo “Hoy si dudas, siempre para arriba” y como me acordé de esa frase durante toda la mañana.

Voy adelantando corredores hasta que más o menos encuentro mi grupo de 4 o 5 participantes, que nos vamos adelantando y dejando pasar según el momento. Hay que decir que me vi especialmente bien en las subidas en comparación al grupo que iba conmigo, pero demasiado precavido en las bajadas (supongo que el susto de hace un par de semanas en un entreno tuvo mucho que ver también). Todo lo que les sacaba en las subidas, lo recuperaban en las bajadas, algo que hay que corregir y
trabajar de cara a futuras carreras.
Estrategia de alimentación clara, así que cada 50’ aproximadamente una pastilla de sales y poco después un gel o barrita. Ese fue el plan durante toda la carrera. En el kilómetro 19 primer avituallamiento, me quedaba aún un bidón entero y el tema de la comida lo llevaba muy controlado, así que decido no parar y continuar.
Unos kilómetros medianamente llevaderos, hasta llegar al 25, ahí a más de uno se le atragantó la carrera… Del kilómetro 25 al 30 fue una auténtica salvajada, subidas muy muy largas con desniveles bastante considerables que a muchos les dejo fritas las piernas. Sí, a mi también me castigó, pero lo superé mejor de lo que esperaba una vez vi las rampas, jajaja.
Un poco más y llegando al kilómetro 34 donde estaba el 2do avituallamiento (para mi el primero) empiezo a notar un pequeño calambre en la parte posterior de la pierna izquierda. Pequeño descansito, 2 vasos de coca cola y medio plátano antes de continuar. A partir de ahí, lo peor sin duda el clima, el sol empezó a caer de valiente y había poca o ninguna sombra donde “refrigerarse”. Los bidones calientes y los geles calientes, sensación nada agradable.
Tramo de pista sinuosa con curvas y más curvas antes de llegar a la última gran subida, una trialera de no más de 20-30 metros pero con un desnivel del 15-20% la cuál solo puedo hacer hasta la mitad porqué me dejan embotellado.
Allí me encuentro a un corredor que apenas puede caminar, va “acalambrado” perdido. No sé si un ritmo muy alto para sus capacidades, si falta de preparación (no sabía lo que quedaba de carrera) o una mala estrategia de alimentación. Según dice ha ido bebiendo, pero quizás ha faltado algo más. Total, que le ofrezco una pastilla de sales y subirle la bici hasta arriba, el pobre está “frito”. Le explico lo que le queda para animarlo y concienciarlo, antes de continuar con mi marcha.
En ese último tramo hasta meta, de unos 8 kilómetros más o menos, todo “pica” para abajo y se va pasando bastante rápido. Un pequeño fallo de señalización hace que me pierda por unos instantes y el que va detrás de mí también. Por suerte llega detrás nuestro un participante del club organizador que nos indica el camino correcto.
Últimos 2 kilómetros bordeando el río, pista llana y muy larga con algo de viento en contra que se hace pesada pero toca apretar dientes y tirar hasta el final para llegar a meta con 3:10h y una posición 41 de la general (unos 200 participantes aproximadamente).